domingo, 30 de noviembre de 2008

Evolución dentrífica

R. perdió los dientes incisivos con el esqueleto de una manzana roja, y nunca más se molestó por recuperarlos: sólo sirven de estética.
Desde ese momento, sus palabras salieron más silvadas y simpáticas, y el sonido se tornó tan familiar, que nos resultó extraño el día que le regalaron la dentadura postiza:
-¡Con esta porquería entre los dientes se me dan vuelta las palabras y no me entiendo ni yo...!
No hubo posibilidad de adaptación, y ahora, desde el hueco que queda entre los caninos, a R. se le ve la campanita.
La abuela, sentada en el sofá, sentenció con gran sabiduría:
-Las revoluciones no deben adelantarse al paso de los hombres.
Y para ser más específica, luego agregó:
-O como dijo el Topo Yiyo, estimada R.: "Las revoluciones tampoco deben adelantarse al paso de evolución dentrífica".

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