Cuando desperté, el avión todavía estaba allí, diría Monterroso. Quizá me confundieron con terrorista, o me vieron la cara de boludo (lo más probable). Llegué 5 minutos tarde –luego de hacer una fila de una hora, que normalmente dura 10 minutos-, pasar mis valijas por rayos X, Vallecanos, y Centellas. Y por esos 5 mintuos tarde, no me permitieron tomar el transporte que me llevaría hasta mi país. Quedé atrapado durante 17 horas entre barcos, aviones, buses, transfers, check-in/out/eras, tractores, taxis. Perdí mi valija. Compré la Coca Cola más cara del mundo. Y hace cinco minutos, un niño vomitó mi mochila.
Sólo me falta contagiarme la porcina.
La puta madre.
Quiero regresar a casa.







