
La madre encuentra una falda ochentosa y enciende el guoquitoqui:
-Hijas, vengan a ver...
Las hijas no responden.
-Hijas, ¡vengan a ver...!
Las hijas no responden.
-Hijas, ¡¡vengan a ver...!!
Y las hijas siguen sin responder.
Enojada, la madre deja el guoquitoqui a un lado, y grita:
-Hijas, ¡¡¡vengan a ver...!!!
Y las hijas responden a coro:
-Mamá, no hay por qué gritar: para eso tenemos los guoquitoqui.
El resto de la tienda observa a la madre.
2 comentarios:
Brillante.
En España decíamos gualquitalqui.
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