-¿Estás dormido, Al?-Sí -respondí.
Y ella se pensó que estaba dormido.
Hay canciones y libros y películas que me sirven. Canciones y libros y películas que llegan en momentos clave. Pequeños instantes en los que el alma se abre en busca de respuestas, y aparecen allí, asomando, poniendo nombre a lo que hasta el momento se mantuvo como un nudo confuso. Son, también, salvavidas, faros, mapas, espejos, y documentos extrabiográficos, que templan el desnorteado viaje.
Disminuí la cantidad de kilómetros semanales en bici. Ahora camino más. Es que las mañanas invernales (otoñales) son cada vez más violentas. Y como ahora tengo emepetrés, en el camino a la facultad escucho música, y así me despierto mejor.
El sexo se ha vuelto un contenido inexcluyente para la existencia de un programa televisivo. Por ejemplo, si uno hace un documental de elefantes, no puede faltar la escena de los elefantes apareándose. Si uno hace un programa de cocina, no puede dejar de hacer chistes fáciles en relación al palo de amasar o al mango del sartén...
Ayer me corté el dedo gordo con el cuchillo del pan (es penoso, lo reconozco; además, el pan ensangrentado no es nada apetitoso), y hoy el dedo ardió mucho con el ácido de las mandarinas.
Llamémosle azar, culo, o lo que sea, pero lo cierto es que fui bastante rápido en el surtido del supermercado. Sólo me demoré en una cosa, los huevos (de gallina), que no los encontraba, y me daba pudor preguntarle al gondolero: "Disculpe, señor, ¿dónde están lo huevos?". 
Llamé a una oficina pública porque precisaba un dato.
-Buenas tardes, sí, mi nombre es Al Nonino y estoy... (bla, bla, bla) ..., ¿usted me podría brindar esa información?
-Sí, cómo no.
-Dígame -respondí ansioso.
(Raro silencio)
-...Mmm, no sé.
-... -respondí.
-Yo, lo que pasa, es que estoy de paro, ¿sabe?
-...Mmm. Sí sé.
(Cri-cri. Nuevo silencio). No supe si soltar una carcajada o un insulto. Me contuve y pregunté:
-¿Y si no está dispuesto a trabajar, por qué se queda en la oficina?
-Porque yo, lo que pasa, es que estoy de paro.
-Claro, entiendo -mentí.
-En todo caso llame mañana, señor.
-Perfecto gracias hasta mañana buenas tardes.
-Por favor noaidequé.
Y por un momento comprendí a Escher y a Mrozek. Todo junto.
P.D.: Las escaleras son tan ascendentes como descendentes.
En esta semana se entreveraron varios cables. Y si digo varios, digo varios, es decir, más de los que esperaba. Noticias de otros lugares. Pero creo que estuvo bien que se entreveraran justo esos cables. Para que pase un poco de elctricidad, y se aclare la mente. I. y M. saben bien de qué hablo. Ellos me dan la razón, y dicen que todo es cuestión de tiempo y de saber desenredar las manos y los pies sin electrocutarse. Está claro. (Creo...).