sábado, 21 de abril de 2007

Yo lo perdí y ellos me lo afanaron

Vuelvo a la normalidad. No es fácil, confieso. La normalidad no es fácil. Y menos cuando uno se había acostumbrado a lo otro, a lo anormal, que por ser anormal durante tanto tiempo empezaba a convertirse en normal.
Me refiero al celular y sus vericuetos. Un 221 me lo afanó. Se me cayó del maldito pantalón de golero (¡que no sé para qué carajo tiene bolsillos!). Y ni me enteré. Cuando llego a casa, después del partido, me fijo y... y... "¿el celular?, mmm, ¿el celular!". Revisé el bolso. "Se me cayó. C... de la lora. Ya está, se fue, se fue". Llamo para hablar con el anovirtuoso que lo encontró. Me atiende el correo de voz. Maldito correo de voz. Le dejo un par de poesías. Muy inspiradas. Y me siento a pensar.
Decisión: durante esta semana no tendré celular. Y después no sé. Aunque creo que ya estoy del otro lado.

P.D.: Lamento haber perdido algunos teléfonos... Sobre todo, uno...

viernes, 20 de abril de 2007

El tiempo sin tiempo

Imaginábamos una ciudad sin adultos. Sólo de niños. Un niño arquitecto, un niño plomero, un niño policía... un niño niño. Nos reíamos de las dimensiones que tendría que tener esta ciudad. De la abolición de las universidades, y del monopolio de las guarderías. De la desaparición de los informativos frente al dominio de los dibujos animados. De que ya no se usaría combustible, ya que los medios de transporte serían triciclos y mono patines. Y así seguimos divagando y casi todo fue perfecto. Pero al rato nos dimos cuenta de que esto no servía de nada, no tenía utilidad. Y nos fuimos a cumplir con las cosas importantes, las obligaciones de adulto. No sea cosa de perder el tiempo.

miércoles, 18 de abril de 2007

Teología de sanatorio

Salgo de un sanatorio, y en la sala de espera me cruzo con un judío. Cuatro pasos más adelante, oigo que una recepcionista le pregunta a la otra:
-Che, Graciela, ¿cómo es eso de la religión del casco?
La escalera mecánica me aleja del diálogo, y no puedo escuchar la respuesta de Graciela. Fuck.
Hubiera sido interesante.

lunes, 16 de abril de 2007

Marmota flamenquera

En un boliche de Montevideo de cuyo nombre no quiero (puedo) acordarme, tocaban flamenco. Bastante precaria la cosa. Había palmas, pelos largos, algún taconeo, pero poca sustancia andaluza. Y era tan poco seria la cosa que al guitarrista, que cruzaba la pierna al estilo Paco de Lucía, le sonó el celular y atendió.
-¡Hola! ¿Andréh! Sí sí sí. Sí, vos avisale. Sí. Dale. Ok, ok. Perfecto. Nos vemos. Saludo a tu mujer. Gracias, gracias. Yo también. Dale, no vee...
Los otros dos músicos aprovehcaron para tomar de sus copas. Y recién cuando el señorito terminó con sus asuntos, reanudaron el chou. El público (que no escuchaba, claro) ni se inmutó. Yo sí muté. Mi cara quedó azul con lunares de chocolate.
Una vergüenza. Los hubiera ejecutado.
Es la ley de la estepa: "Si el artista no se autorrespeta, el público no los respeta". Marmotas.

P.D.: Ella es una marmota bobak.

domingo, 15 de abril de 2007

Una hermosa canción



El video de J. me hizo recordar que esta es una de mis canciones preferidas de los Beatles. Tengo grabada la imagen de cuando nos íbamos al Cabo con seis amigos, y escuchábamos esta canción.

Little darling, the smile's returning to the faces
Little darling, it seems like years since it's been here
Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right.

Diagnósito de Juan, el enyesado

-Qué te pasó en la pierna -le preguntó a Juan, el enyesado.
-Me ensellaron -respondió Juan, el enyesado.
-Eh, sí... pero por qué te pusieron el sello.
-Porque tengo los ligamentos cruzados.

S. y su pregunta vital

De S. sólo importa saber dos cosas: que nunca tuvo insomnio, y que vestía una barba larga hasta el ombligo. Su vida fue normal, es decir, le gustaban las albóndigas. Pero un día su vecino le arruinó la vida.
Le dijo: "Con todo respeto, S., necesito hacerle una pregunta. Cuando duerme, ¿dónde deja usted la barba, debajo de la frazada, o encima de la frazada?".
Desde aquel día, S. padeció un insomnio mortal.
Y antes de irse, anotó en su cuaderno: "Las preguntas vitales también son mortales".

viernes, 13 de abril de 2007

Una de dos (o dos de una)

La primera imagen fue una sábana blanca y acartonada. Un dolor venenoso se extendía por su cuerpo. Palpó la pierna derecha, y todavía estaba ahí. Palpó la izquierda, pero sólo encontró aire vacío.
-Señor -le dijo al cirujano-, disculpe, pero creo que usted se ha equivocado. La que estaba mala era la derecha.

jueves, 12 de abril de 2007

Robé una vez pero no robaré más

De las 41 personas que iban (sentadas) en el ómnibus interdepartamental, 14, 5 dormían.
Esto representa el 35, 4%.
De las 15 personas que iban (paradas) en el ómnibus, 3,5 dormían/dormitaban. Esto representa el 23.3%.
Aproveché el descuido y me robé cuatro monederos, dos celulares, un libro (de Coelho), ocho empetreses, y un zapato.
Disculpen. Fue la tentación, la tentación... No lo volveré a hacer.

P.D.: Si a alguien le interesa El alquimista, se lo regalo. El resto de las cosas están a la venta.

El fin bizcochuélico

Quedaban dos bizcochos. Uno de jamón. Uno de dulce de leche.
Cuando lo tuvo en la palma de su mano, el mundo se detuvo. Tic, tac, tic, tac... Eran sólo dos.
¿Cuál es el mejor final, el dulce o el salado?